REPORTE UCHI DESHI

Por Jimena Castillo

Mi nombre es Jimena Castillo Chaves y entré al programa de uchi deshi (estudiante interno), en el dojo México Aikido Kenjoshinkan del sensei Fernando Román en la Ciudad de México del 21 al 26 de abril del 2016. En dicho programa desarrollé mis habilidades tanto técnicas como filosóficas y mi entendimiento del aikido mejoró en muchos niveles gracias a las experiencias vividas, aquí describo las mismas a detalle y a manera de reporte:

Llegue al aeropuerto Benito Juárez cerca del mediodía del jueves 21 donde uno de mis compañeros, Don Federico, instructor del dojo Aikido de la Montaña, me estaba esperando para llevarme al Tecnológico de Monterrey Campus Ciudad de México, una vez llegando inmediatamente tuve mi primera práctica; ahí me encontré con el sensei Román quién me recibió con gran cariño y atención y me presentó a Iris, una de los sempai del dojo del Tecnológico, ella dedicó gran parte del entrenamiento a ayudarme con las técnicas. Después de la práctica fuimos a comer y de ahí fuimos al dojo principal, donde yo me instalaría y dedicaría mi tiempo a cuidar y dar el mantenimiento requerido dojo. Una vez en aquí el sensei me explicó las necesidades básicas y como encargarme del dojo, sobre todo en aspectos de orden y limpieza.

El segundo día no hubo prácticas de aikido propiamente, sin embargo fue uno de los días más ocupados y en el que más compartí con sensei Roman; hace sólo dos meses desde mi llegada, el sensei Román abrió un dojo nuevo y por ésta razón aun habían muchas tareas de organización, ese día nos dedicamos a avanzar al respecto. Se hizo una buena limpieza a todas las habitaciones y se le dio mantenimiento a varios muebles; a la zona de la cocina, a la tienda y a la oficina. Fue una experiencia agradable porque me acercó mucho al dojo y me encariñó mucho con el edificio, incluso me hizo darme cuenta del gran trabajo que conlleva tener un dojo y la dedicación que tanto los estudiantes como los maestros le entregan a diario. Además de lo descrito, por la tarde también fuimos a un supermercado para comprar mis alimentos y otras cosas que se requerían.

El tercer día inició con un entrenamiento de armas a las 7:00 am, qué por indicación del sensei Román me dio el sempai e instructor Don Carlos. Fue un entrenamiento personalizado donde repasamos elementos básicos y practicamos con bokken , le agradezco a Don Carlos por éste y otros entrenamientos, y por todo lo que compartió conmigo. Después, tuvimos una práctica con sensei Román, realmente muy intensa, e inmediatamente una tercera práctica me esperaba con el sempai Timo. Esta última me resultó enormemente entretenida y me hizo trabajar muchos defectos de mi postura; le agradezco también a Timo y todos los presentes en el entrenamiento. En la tarde la sempai Iris visito el dojo y compartió conmigo el resto del día, me hizo sentir muy a gusto, le agradezco también por el tiempo y la agradable plática que compartimos.

El cuarto día, el domingo, tuvimos dos keiko más en la mañana y luego pude ir a visitar el dojo aikido de la Montaña; es un dojo más alejado, muy acogedor y del cual su instructor, el sempai Federico, me explico muchas cosas y me hizo valorar la importancia de la comunidad del aikido y la buena relación entre los dojos , a la vez me permitió ver muchos paisajes de México, su cultura y su gente, esto me agrado muchísimo y lo aprecio profundamente.

El quinto día fue uno de los más difíciles y pesados en cuanto a entrenamientos se refiere; tuve 5 prácticas en 3 dojos distintos y con 4 instructores diferentes. A las 6 am ya tuve que estar lista pues Timo vino por mí a las 6:30 y me llevo a su dojo al sur de la ciudad, en Cuemanco. Ahí nos encontramos con Ángel, uno de los alumnos, con el que compartí la práctica; fue un entrenamiento muy distinto a los que conozco, se dio gran énfasis en el ukemi waza y sobre todo en la sensación del mismo y el manejo de las energías, sempai Timo me hizo replantear muchos conceptos que yo tenía sobre el ukemi waza y meditar sobre la importancia de la intención del ataque y la caída, le agradezco enormemente por el crecimiento que eso me implicó.

Al finalizar este entrenamiento volvimos al dojo principal donde ahora me esperaba el sempai Marco, otro de los alumnos del Sensei Roman, y con él tuve una práctica más. El entrenamiento fue sumamente interesante, la primera parte fue más teórica, donde analizamos 4 técnicas; después de esto pasamos a una etapa mucho más dinámica donde se dieron ataques continuos por varios minutos y se debían implementar las técnicas estudiadas; para finalizar meditamos sobre el ejercicio y sus resultados. Al terminar la practica Marco me llevo al centro de la ciudad; tomamos el subterráneo, una experiencia nueva para mí, y visitamos importantes sitios como el Zócalo, Bellas Artes y otras zonas importantes de la impresionante Ciudad de México. De ahí fuimos de nuevo al Tecnológico de Monterrey para el siguiente entrenamiento.

En este horario sábatino el grupo fue mucho más grande y animado que el día jueves, se sentía una gran energía y hubo mucho dinamismo; yo me concentre, con la ayuda de un sempai, en la práctica del de tobu ukemi, el cual mejoré muchísimo, gracias a la ayuda de los alumnos y sobre todo a los consejos del sensei Román. En éste entrenamiento me pude despedir de los muchachos del grupo del Tecnológico y sentí una gran felicidad por la oportunidad de haber entrenado con ellos, son realmente un gran grupo.

En la tarde volvimos al dojo y allí entrené con Mónica y Carlos. Fue una experiencia muy bonita porque Mónica egresó del Tecnológico de Monterrey y al igual que el instructor Carlos, también fue uchi deshi del sensei Román, ellos me contaron sobre sus múltiples experiencias, fue muy interesante saber que Carlos entrenaba con sensei Román desde niño, desde los 5 años, es uno de sus discípulos más antiguos, ha seguido al sensei por más de 20 años, su nivel refleja sin duda las enseñanzas de su maestro. Aprendí mucho de ambos compañeros, tanto en la práctica, como por las pláticas personales que tuvimos. Después de éste entrenamiento, ya en la noche tuve mi última práctica junto con todos los asistentes al dojo con sensei Román. Fue un entrenamiento muy dinámico; distintas y variadas técnicas, con armas y con mano abierta, algo especial que supe al final me dedicó el sensei, lo disfruté enormemente. Al finalizar, tanto los estudiantes como el sensei se despidieron de mí muy amablemente. A la mañana siguiente me dirigí al Aeropuerto Benito Juárez y de ahí volví a mi país Costa Rica.

Quedo muy agradecida, ya que cómo practicante de aikido pude vivir intensamente en estos días éste programa de alumno interno. A todos los practicantes de aikido les recomiendo mucho que se den alguna vez la oportunidad de vivir cómo uchi deshi, sinceramente es una gran experiencia que les marcará de por vida cómo a mí, y en el dojo del sensei Fernando Román en la Ciudad de México, existen varias alternativas de tiempo.